Laura

Profesora certi ficada de Yoga (RYT200), titulada en Masaje Ayurveda (Abhyangam y Marmaterapia) En continua formación con profesores certificados y autorizados por el KPJAYI como José Carballal, Rafa Martínez, Iain Grysak, Michael Schabort y Peter Sanson. Es, junto a Irene, codirectora del centro.

Mi alma nómada me ha llevado a vivir por diferentes ciudades de Europa y a viajar por largos periodos de tiempo y han sido precisamente esas idas y venidas en mi vida las que han ido moldeando mi realidad, abriéndome puertas y dándome continuamente nuevas oportunidades de crecimiento. Enamorada del Yoga en toda su amplitud desde el primer día, mis clases y mi manera de transmitir y enseñar el yoga se han ido transformando a la par que mi práctica personal. En mis clases busco acompañar la práctica de Ashtanga de mis alumnos de una manera sincera y respetuosa, para integrar la suavidad y la dulzura dentro de la exigencia de este método de yoga.

Mi relación personal con el yoga ha pasado, como todas las relaciones, por sus momentos de amor y sus momentos de crisis. Pero desde mi primer encuentro con el Ashtanga me di cuenta de que quería tener esta herramienta en mi vida y focalizar mi vida en esta dirección. La práctica de Ashtanga me ha transformado y no hablo a nivel físico, es mi dosis diaria de conexión, mi escaneo, el espejo en el que mirarme y saber cómo y dónde estoy. Siento que es una herramienta muy poderosa que nos ayuda en algo muy esencial en nuestra vida, ser un poco más felices, un poco mejor personas, un poco más conscientes. Y esa es mi finalidad en las clases, transmitir con amor y con compasión un método a través del cual podemos transformar nuestra vida.

Agradezco enormemente el haberme encontrado en mi camino con grandes profesores, como Peter Sanson, José Carballal y Rafa Martínez, con los que sigo en constante aprendizaje.Ellos me han aportado su visión de esta práctica, mostrándola sutil y delicada, enfatizando en la necesidad de ir con respeto y humildad en este camino y recordando en todo momento que yoga es mucho más que posturas.

La maternidad ha sido (y es) mi otra gran maestra, una oportunidad como ninguna otra en la que poner en práctica este camino espiritual, mi hijo Surya me enseña y me recuerda cada día qué es la entrega, la presencia, la humildad, la curiosidad y ganas de aprender y sobre todo, el amor.

Me encuentro feliz haciendo lo que hago, siendo madre, practicando, dando clases, cocinando, paseando, viajando... aprendiendo.